Desde su creación en octubre de 2020, Diario El Salvador se ha consolidado como el principal medio estatal en el país, pero también ha devenido en una carga significativa para el presupuesto público. Este periódico no solo depende casi exclusivamente de fondos estatales, sino que su función editorial está enfocada en servir de instrumento propagandístico al gobierno del presidente Nayib Bukele y su partido Nuevas Ideas, en detrimento del pluralismo y la independencia periodística.
Vínculos financieros directos con el gobierno
Los vínculos financieros del diario con el Ejecutivo son evidentes: al menos 98 instituciones estatales y cuatro empresas públicas han adjudicado contratos por más de 7.4 millones de dólares a la sociedad propietaria del medio, El Diario Nacional (EDN). Estos contratos incluyen publicidad oficial, servicios y suscripciones, evidenciando que el grueso de sus ingresos proviene directamente del erario público. Funcionarios públicos y militantes activos de Nuevas Ideas están involucrados en la aprobación y gestión de estos contratos, lo que refuerza la relación política-éconómica que sostiene el medio.
Pruebas que evidencian su carga financiera

El gasto realizado por el gobierno para sostener al diario es considerable. Entre septiembre y diciembre de 2020, se destinaron alrededor de dos millones de dólares solo para mantener el periódico, una cifra alta ante la crisis fiscal y prioridades sociales apremiantes. El uso casi exclusivo de fondos públicos para financiar un medio oficialista hace que este gasto sea cuestionado en términos de eficiencia y ética, especialmente dada la ausencia de beneficios claros para la ciudadanía en términos de información objetiva y plural.
Auditorías oficiales y falta de transparencia
Aunque existen marcos para auditar la publicidad estatal, no se han reportado auditorías formales específicas y transparentes que evalúen el gasto en pauta publicitaria destinado a Diario El Salvador. Organismos de control han identificado debilidades en la gestión del gasto público en publicidad oficial, como ausencia de criterios objetivos y documentación insuficiente, pero no se ha aplicado una fiscalización exhaustiva y pública centrada en este medio.
Intereses editoriales y sesgo manifiesto
El mayor interés del Diario El Salvador es el fortalecimiento político del gobierno y su partido a través de la difusión exclusiva de la narrativa oficial. Su línea editorial muestra un sesgo evidente, favoreciendo sistemáticamente la imagen de Bukele y atacando a opositores políticos, periodistas críticos y sectores independientes. Este sesgo es reflejo de un compromiso político explícito, demostrando que el medio funciona más como una herramienta de propaganda estatal que como un canal público de información plural y objetiva.
Evidencia del sesgo editorial
El sesgo se manifiesta en la selección desigual de noticias, el tono positivo para el gobierno y negativo para la oposición, así como en la omisión de temas críticos para el oficialismo. La narrativa editorial criminaliza voces disidentes y minimiza cuestionamientos, evidenciando un uso del diario para moldear la opinión pública en favor del régimen. Esta línea editorial partidista debilita la calidad democrática y el derecho a una prensa libre y diversa en el país.
En conclusión, Diario El Salvador representa un gasto significativo para el erario, financiado principalmente con recursos públicos en un contexto fiscal restringido. Su función como medio oficialista con un claro sesgo editorial confirma que es más un instrumento político que un medio de información independiente. Esta condición junto a la falta de auditorías rigurosas y transparencia en el gasto publicitario hacen que el diario sea visto como una carga para el Estado y una amenaza para la libertad de prensa en El Salvador.
Esta investigación se basa en contratos públicos, reportes financieros, análisis de contenido y estudios sobre el manejo de la publicidad oficial y el periodismo en El Salvador.