Bukele y las Escuelas: La Promesa que se Quedó en 70 de 5,150

La promesa de Bukele de las 5,150 escuelas se ha convertido en un símbolo de la brecha entre la ambición gubernamental y la lenta realidad burocrática y de construcción en El Salvador. La gran mayoría de los centros escolares del país aún esperan su turno en un proyecto que, según el ritmo actual, tardará décadas en completarse. El Gran Desfase: De 5,150 a 70 Escuelas Intervenidas

San Salvador, El Salvador – En septiembre de 2022, el presidente Nayib Bukele lanzó con gran expectativa el programa “Mi Nueva Escuela”, prometiendo una transformación radical de la infraestructura educativa del país. El compromiso era ambicioso: remodelar 5,150 centros escolares en cinco años, con una meta inicial de 1,000 escuelas en el primer año (septiembre 2022-septiembre 2023), lo que equivaldría a intervenir “dos escuelas por día”.

Sin embargo, casi tres años después del anuncio, la realidad de la ejecución del plan dista enormemente de las cifras proyectadas. De las 5,150 escuelas prometidas, y las 1,000 que debieron estar listas en el primer año, el avance verificado por diversos medios de comunicación e informes oficiales (dependiendo de la fecha de la fuente) apunta a un número significativamente menor de centros educativos que han sido efectivamente intervenidos (reconstruidos, reacondicionados o nuevos).

Las Cifras Bajo la Lupa

Mientras que algunas fuentes gubernamentales han reportado la inauguración de 70 centros educativos en eventos recientes bajo el programa “Dos escuelas por día” (una iniciativa posterior al anuncio inicial de 1,000 por año), esta cifra representa una fracción mínima de la promesa original.

  • Promesa total (5 años): 5,150 escuelas.
  • Meta primer año (2022-2023): 1,000 escuelas.
  • Avance reportado por el gobierno (dependiendo de la fuente y fecha): Entre 70 y 424 escuelas intervenidas.

El número de 70 escuelas, aunque celebrado por el Ejecutivo, palidece al compararse con la promesa de intervenir un millar solo en el primer año. La prensa local ha cuestionado repetidamente el ritmo de la construcción, señalando que, incluso con el compromiso posterior de “Dos escuelas por día”, la cifra total de intervenciones está muy lejos de los objetivos autoimpuestos por el Gobierno.

“Estamos muy atrasados. No esperábamos encontrar escuelas así, pero esa era la realidad del país que no se entregaron.”Nayib Bukele, en octubre de 2023, reconociendo el retraso y la complejidad del estado de las escuelas heredadas.

Promesas y Realidad en el Terreno

El Gobierno ha defendido su gestión argumentando que la dificultad y el avanzado deterioro de las estructuras escolares heredadas han complicado la ejecución del proyecto. En mayo de 2025, el propio presidente Bukele reconoció que el objetivo de construir “casi tres escuelas diarias” era inalcanzable, pero se comprometió a mantener un ritmo de “dos diarias” hasta remodelar todas las escuelas del país.

A pesar de los desafíos, la inauguración de las nuevas y remodeladas escuelas ha sido destacada por el Gobierno como una inversión sin precedentes, enfatizando la calidad de las nuevas instalaciones, que incluyen mejoras en la infraestructura, equipamiento moderno, y la dotación de tecnología para estudiantes.

Sin embargo, para los críticos y analistas, la diferencia entre la promesa de 5,150 y el avance real hasta la fecha pone en tela de juicio la capacidad de ejecución del programa.

  • Impacto de la brecha: Miles de niños y jóvenes salvadoreños continúan esperando la promesa de una infraestructura educativa digna, un factor clave para la calidad del aprendizaje y la igualdad de oportunidades.
  • Transparencia: La falta de informes detallados y actualizados por parte del Ministerio de Educación y la Dirección de Obras Municipales (DOM), a cargo de las obras, ha generado dudas sobre la transparencia en el uso de los fondos destinados al programa.

La promesa de Bukele de las 5,150 escuelas se ha convertido en un símbolo de la brecha entre la ambición gubernamental y la lenta realidad burocrática y de construcción en El Salvador. La gran mayoría de los centros escolares del país aún esperan su turno en un proyecto que, según el ritmo actual, tardará décadas en completarse.